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martes, 10 de agosto de 2010

PREDATORS (2010)


En 1987, John McTiernan, director especializado en el género de acción, reunió a un selecto grupo de héroes musculosos, entre los que se contaban Arnold Schwarzenegger, Carl Weathers, Jesse Ventura y Bill Duke, para crear una de las epopeyas de ciencia-ficción más terrorífica y popular jamás concebida: Depredador (Predator, John McTiernan, 1987), que comienza como una película de acción más, presentándonos a unos duros personajes que acaban casi sin sudar con una guerrilla entera, pero que se ven en inferioridad de condiciones al tener que enfrentarse contra una criatura alienígena que les va dando caza, coleccionando sus cabezas, como si fueran trofeos. La película resultó ser un tremendo éxito, incluyó al Depredador entre los más famosos monstruos del cine, y generó una secuela en 1992, así como todo tipo de merchandising (videojuegos, muñecos, crossovers…).

Más de 20 años después y sin contar con nadie del equipo original, al excéntrico Robert Rodriguez se le ocurrió continuar la historia de los Predators, después de dos crossovers cinematográficos, donde los monstruos cazadores luchan contra los Aliens. Para ello, escogió como director al prácticamente desconocido Nimród Antal, y como actor principal y machote del grupo, a Adrien Brody, quedándose Rodriguez con el departamento de producción, cuando él se suele encargar hasta del montaje de sus alocadas películas. Pese a que pueda aparentar lo contrario, la jugada no le ha salido nada mal, ya que estamos ante un filme que retoma bastante bien el espíritu de la cinta original, que resulta entretenida, y que rezuma tensión y buenas ideas.

Para empezar, hay que tener en cuenta que no se trata de un remake o un reboot, que tan de moda están ahora, sino de una secuela más, algo que ahora parece haber quedado relegado a las sagas literarias para adolescentes. Por tanto, estaríamos ante la tercera parte de la franquicia, sin contar las batallas en cine con los Aliens, cosa que se agradece, pues Rodriguez y su equipo habrían tenido muy difícil igualar la calidad de la obra protagonizada por el Gobernator. Para que quede claro, hay referencias en Predators a los sucesos acontecidos en el primer encuentro con los seres, y nos encontramos con algunos puntos novedosos que aportan frescura al producto, con el fin de que no sea una peli más del montón.

La acción ya no se desarrolla en una selva o en medio de la ciudad, sino que nos trasladamos al planeta originario de los Depredadores, a una especie de reserva de caza, de coto privado, donde los monstruos reúnen a presas de todas las especies, sobre todo a aquellos más peligrosos, con el único fin de darles caza y mejorar sus armas con cada nueva cacería. Todo comienza con la llegada de nuestros héroes, todos desconocidos entre sí, pertenecientes a distintos grupos militares o meros asesinos, al bosque desconocido. No saben qué hacen allí y apenas recuerdan nada de su captura, pero saben que están en territorio hostil y que algo les intenta cazar. Por tanto, aunque en principio no confían los unos en los otros, se ven obligados a unir sus fuerzas y su armamento para sobrevivir en ese inhóspito lugar.

Aunque Adrien Brody no parezca la elección más acertada para el duro protagonista de este título tan entretenido y refrescante, el actor demuestra sus habilidades interpretativas y nos ofrece un personaje que es un auténtico superviviente, un tío duro que no teme a nada, y lo consigue con creces. Lo cierto es que el resto de personajes también están bien definidos, y no sirven como simples presas, aunque sabemos que en algún momento serán asesinados. Mención aparte merece la estelar aparición de Laurence Fishburne, el único que ha sido capaz de matar a las criaturas y que las conoce al dedillo, lo cual le ha ocasionado algún problemilla mental; su personaje es un caramelo, un regalo.

Por otro lado, la dirección es correcta, no da respiro y nos mete en situaciones tensas, a pesar de no contar con el factor sorpresa, ya que conocemos de antemano a las criaturas y su modo de actuar; las luchas y escenas de acción tienen garra, eso seguro. Sin ser ninguna maravilla, el guión es correcto, y a pesar de contener algunos diálogos sonrojantes, crea una historia interesante y, en parte, original. Además, se nos presenta una raza de Depredadores superior, que incluso cazan a los que son más pequeños que ellos, resultando letales, y unos sabuesos que utilizan para cazar con más facilidad a sus víctimas.

Pese a sus defectos, Predators deja el listón muy alto para unas posibles secuelas, que esperemos tengan la calidad de ésta nueva propuesta. Quizá Robert Rodriguez no sea el mejor cineasta del mundo y muchas veces se le vaya la pinza, pero el tío respeta mucho a su público, crea productos entretenidos y no se rebaja a hacer remakes sin sustancia, como les ocurre a muchos otros directores. Aquí se nota el cariño hacia los filmes originales, y eso es algo de agradecer en los tiempos que corren.

jueves, 10 de junio de 2010

SPLICE (2009)


Splice, que en nuestro país ha recibido la absurda coletilla en el título de Experimento Mortal, fue recibida con más críticas malas que buenas en el Festival de Sitges del pasado año y el Festival Sy-Fy de Madrid del presente, lo cual no me impidió albergar las mayores esperanzas ante este filme, sobre todo por su gran director, el siempre interesante Vincenzo Natali, creador de Cube y del cortometraje Elevated, simplemente acojonante. Con su currículum, nadie se atrevería a ridiculizar su obra, pero mucha gente se puso en su contra con Splice, su más reciente largometraje.

En parte puedo entender a los detractores de esta propuesta, que abarca varios géneros distintos, desde la ciencia-ficción y el terror genuino hasta la comedia más grotesca, cambiando su estilo y el camino a seguir en todo momento. Si te esperas una película convencional de monstruos que se cargan todo a su paso, estás muy equivocado y saldrás decepcionado. Al empezar, cualquiera puede pensar eso, ya que estamos ante la típica historia de dos científicos (el omnipresente Adrien Brody y la bella Sarah Polley), que ante las presiones de sus superiores y su ansia por llegar a más, crean un híbrido entre varias especies animales, combinándolo con ADN humano. Al principio, el resultado es nefasto, pero según va creciendo la criatura, que tiene apariencia humana, todo son ilusiones y esperanzas, fundamentalmente por parte de la mujer, que se encariña del bicho como si fuera su hija, debido a su complicada niñez (algo que nunca se nos explica bien, un fallo importante).

Sin embargo, varios puntos de tensión y terror repartidos a lo largo del planteamiento y el nundo, desembocan en una media hora final donde la criatura se vuelve calculadora, asesina e inestable. Pero lo mejor de todo es que no nos imaginamos ese final, ya que toda la película ha ido por otros derroteros. Incluso nos llegamos a plantear que estamos ante la defensa de una mujer de su creación, cuando el resto del mundo se lo quiere quitar por ser una aberración científica. Sé que a muchos no les gustará la variación que existe en el argumento, pero yo creo que Natali es lo suficientemente inteligente como para haber construído un guión distinto a todo lo visto, que te pilla el escroto y no sabes por dónde te va a llevar.

El diseño del monstruo es genial, y hasta hay un polvete hacia el final con el narigón de la función, que no está nada mal. Los actores principales cumplen, y aunque la relación entre la mujer y el bichardo puede resultar superficial, ahí está la magia de todo el asunto, que nunca sabes qué dirección tomará en los siguientes minutos. Quizá por eso haya sido tan criticada, pero el resultado final es óptimo para una película de estas características.

Atentos a la intro, genial, y a las mutaciones que sufre el monstruo.

miércoles, 17 de marzo de 2010

OUTLANDER (2008)


Cuando escuché sobre esta película, a finales del año 2008, por mi cabeza sólo circulaba el término serie B divertida, algo que en muchas ocasiones es un arma de doble filo (espero que estas armas no existan, por el bien de las guerras), pues esperas encontrarte una obra sin pretensiones pero amena, y cuando termina la peli, estás llorando por el tiempo perdido. Sin embargo, de vez en cuando aparecen buenos ejemplos de esta categoría, con títulos que no escatiman en sangre, que pueden ser cutres, pero que consiguen hacerte pasar un rato agradable, que en realidad es para lo que están hechos. Vamos, como las parejas. Son cintas que se asemejan al sexo, donde ya sabes cómo va el tema, con su planteamiento (los entremeses), el nudo (gemidos y tocamientos) y el desenlace (orgasmo o gatillazo), pero hay veces en las que te sorprenden (salto del tigre, tríos...). Y cuando todo termina, sonríes y hasta te puedes encender un cigarrillo (si no fumas, a dormir contento directamente).

Outlander pasó sin pena ni gloria por nuestras carteleras, pese a su genial reparto (William Hurt, Jim Caviezel, Ron Perlman, una chica muy mona que hace de heroína...) y a un delirante argumento, quizá escrito por monos borrachos y financiado por morsas encocadas: un humanoide se estrella con su nave espacial en una tierra de vikingos. Para su desgracia, una violenta criatura, el Moorwen, también escapa y comienza a masacrar a todos los poblados vikingos que encuentra a su paso. Y es que el hambre es muy mala. Por supuesto, los vikingos desconfían al principio del habitante de otro mundo, pero al final se acabarán aliando con él para terminar con las andanzas del monstruo, que es más imparable que un dentista haciéndote un presupuesto. No obstante, semejante argumento imposible se deja llevar por una estructura de la acción muy convencional, pero nada desdeñable: los vikingos odian al exranjero, tras pasar una prueba ya confían en él, se enfrentan al ser sin éxito en varias ocasiones, muchos vikingos mueren de forma humillante, el prota se enamora de la primogénita del Rey y viceversa, luego tiene una idea brillante para acabar con el ser, se acuerda de su pasado con su familia, la tribu de vikingos rival colabora para atrapar al bichardo... Pero lo mismo sucede con Avatar y fue nominada a un puñado de Oscar, a pesar de tener un argumento ramplón.

En Outlander nos encontramos todos los estereotipos habidos y por haber, y sabes lo que pasará en todo momento, sin dejar lugar a la sorpresa. Pero el invento de vikingos VS alienígenas funciona a la perfección, divierte y te mantiene pegado a la butaca, al sillón o a la hamaca. Si quieres que te sorprendan, esta no es tu película; si en cambio quieres pasar un buen rato con un historia épica, repleta de acción, con bichos, peleas y vikingos fuertotes, no te pierdas Outlander.

jueves, 25 de febrero de 2010

EL ATAQUE DEL PENE MUTANTE DEL ESPACIO (2007)


Semejante bizarro título corresponde a un divertido y especial cortometraje de la pequeña productora Chaparra Entertainment, formada, parece ser, por un grupo de amiguetes con ganas de juerga y de difundir su peculiar modo de entender el cine, sin tapujos y demostrando un profundo amor por la serie B y por la ciencia-ficción de los años 50, lo cual nos queda claro al observar el diseño del cartel del filme, todo un homenaje a este tipo de pelis, plagadas de zombies, extraterrestres y ataques, siempre procedentes del espacio exterior.

Estas reminiscencias al cine fantástico de antaño, se reflejan en el uso del blanco y negro en prácticamente todo el metraje, salvo por algunos momentos en tonos rojo y verde, haciendo referencia al 3D. Se supone que hay que colocarse unas gafas de este tipo para disfrutar de dichas escenas en su plenitud, como nos explican graciosamente al principio. Estos momentos son los más gore y violentos, así que dan ganas de tener unas gafas tridimensionales a mano. En estas pelis antiguas, el horror siempre lo padecía algún ser humano, como en El Ataque de la Mujer de 50 Pies o El Increíble Hombre Menguante, que sufren en sus carnes los efectos de la radiación o las investigaciones científicas más rocambolescas. Pues aquí sucede lo mismo, pero más enrevesado aún. Un trío de científicos, los más prestigiosos del mundo, se embarcan en un viaje al espacio para buscar una cura a una extraña enfermedad, que provoca que los niños tengan exceso de pelo en todo el cuerpo, como si fueran hombres lobo. Ya en la nave, mientras uno de los investigadores se está toqueteando mientras mira una revista guarrilla, la radiación del espacio le afecta y se convierte en un pene gigante con ganas de matar y de fornicar sin parar. Su fuerza es tremenda y el semen que despide es radiactivo y mortífero. Su principal objetivo es conseguir mujeres, ya que el doctor era un salido mental, así que regresa a la Tierra, para abusar de la mayor cantidad de féminas posible.

El diseño del monstruo es genial y se nota que la productora tiene pasta, o al menos, mucho ingenio para crear esos efectos tan interesantes, que están bien currados, aunque nos recuerdan a los de filmes antiguos, que no contaban con los medios actuales. Las muertes también están trabajadas y no escatiman en vísceras o sangre; además, el ser masacra por igual a mujeres y hombres, lo que da una idea de la igualdad en el cine. Hay que mencionar también los efectos especiales, como en el caso de la nave espacial. Se nota que estamos ante un chroma, pero muy bien realizado. Los de Chaparra saben lo que se hacen y lo hacen bien. Esperemos que algún día se embarquen con alguna superproducción, a ver qué sale. No obstante, se nota que si les quitan la libertad de la que gozan en sus cortos, todo perderá frescura.

Por otro lado, tenemos el omnipresente humor del cortometraje, que impregna cada fotograma, desde los asesinatos hasta los personajes, que parecen doblados siempre por el mismo actor. Todos tienen un marcado acento mexicano, remitiéndonos a aquellas cintas dobladas siempre en aquel país. Y cómo olvidarnos del título; sólo con leerlo, ya sabes que no te puedes tomar en serio lo que estás a punto de ver. Todo en el corto es sobreactuación, pero contribuye a un resultado final muy divertido.

La gente de Chaparra tiene más obras, entre ellas el corto Martians Go Home!, con la participación de Alaska y el repelente niño obeso de Aquí no hay Quien Viva. Toda una delicia para los amantes del terror y las pelis de marcianos. Os invito a que os paséis por su página web oficial, y disfrutéis de sus contenidos y sus obras.

En el siguiente link a Youtube (o Tutube), podéis ver el corto íntegro, de 25 minutos de duración. Si teneis las suficientes agallas, claro:

jueves, 7 de enero de 2010

AVATAR (2009)


Permitidme que haga un inciso en mi habitual (aunque todavía breve) paseo por el cine de terror, para tener un escarceo amoroso con un filme de ciencia-ficción pura y dura, que se acerca más al fantástico que al terror, a pesar de contar con varios momentos de pelos como escarpias. En este caso, que no creo que sea el único, voy a comentar mi experiencia 3D con Avatar, el estreno más esperado del año, probablemente, sobre el que se habían dicho mil cosas y las que están por venir (que si premios Oscar, que si una escena inédita de sexo en el DVD, que si secuelas...).
Como todos sabreis, el amigo Cameron se tiró como 12 años hasta que sacó este proyecto a la luz, ya que tuvo que crear una nueva tecnología para los efectos especiales de la cinta (está claro que no se tiró tanto tiempo para escribir el guión), y hace poco, finalmente y con gran expectación, se estrenó en cines de todo el mundo.
Hacía años que Cameron, otro Rey Midas de Hollywood, pues cualquier proyecto en sus manos tiene éxito (incluso ese tostón que fue Titanic, donde el hundimiento del barquito era lo mejor), hablaba sobre las grandes posibilidades de su nuevo filme, que consistiría en una nueva experiencia en una sala de cine, casi interactuando con lso personajes. La verdad es que la cosa no es para tanto, aunque el efecto 3D es más puro y realistas que nunca; no se utiliza para sorprender o asustar, como en San Valentín Sangriento 3D, sino que se emplea para aportar una mayor veracidad a la historia, como si la estuviésemos viviendo nosotros mismos. Eso sí que está logrado.
Han corrido ríos de tinta desde su estreno mundial, pues mucha gente se ha sentido decepcionada con el resultado final, por debajo de lo esperado. Pero en mi opinión, estamos ante una historia sencilla, vale, pero de las de toda la vida, con las que llevamos disfrutando desde que éramos pequeños, por lo que no hay que exigirle más. Los efectos especiales, el diseño del mundo de los bichos azules, las criaturas que habitan Pandora..., todo ello es maravilloso. La trama es muy normalita y mil veces vista, pero la película te lleva bien y te lo acabas creyendo, incluso sufres por ese mundo que está siendo invadido injustamente por los humanos. Y ahí reside la esencia del cine: si Cameron y su equipo han conseguido que empatices con unos monstruos azules gigantes, tiene muchísimo mérito. Y encima, las 2 horas y media se pasan volando, no como en Titanic, así que mejor.
En cuanto a los actores, Worthington está correcto y es una alegría ver de nuevo a la Teniente Ripley en plena acción. Y por qué no decirlo, me puse palote en varios momentos con la Na´vi protagonista.
Vamos, que me lo pasé como un niño con la peli, que cuenta con una batalla final épica y maravillosa, y con un malo muy malo, de los que le gustan a cualquiera. Y por favor, que se deje de comparar el filme con Pocahontas, que esa sí es mala y aburrida.
Ahora toca estar pendientes de lo próximo de Cameron, que ha evolucionado mucho desde su Pirañas 2 Los Vampiros del Mar, donde los pececitos carnívoros volaban.