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miércoles, 24 de febrero de 2010

SU NOMBRE ERA JASON (2009)


Por primera vez en la existencia de mi blog, voy a hablar de un documental. Pero no de uno cualquiera, con bichejos y voces en off que dan sueño. Se trata de Su Nombre Era Jason, donde conocemos el origen y la evolución de una de las sagas del cine más longevas y exitosas de todos los tiempos: Viernes 13. Aunque más bien estamos ante un retrato de su personaje fetiche y por todos conocido, Jason Voorhees, el asesino del machete y la máscara de hockey, que acosa a todo aquel que se atreva a pisar su campamento o a meterse con su madre, sobre todo si eres joven y practicas sexo. Se trata de un ameno y detallado repaso por todas las películas de la franquicia, comentadas y diseccionadas por sus protagonistas y secundarios, sus directores, sus guionistas, sus productores, especialistas en cine de terror, periodistas, y por todo aquel relacionado con el tema, cuyas impresiones, anécdotas y chascarrilos componen un puzzle simpático y que posibilita conocer mejor todo el universo de Jason y el campamento Crystal Lake. Pero apunta sobre todo al impacto mediático de las pelis y a su influjo en la cultura occidental, creando un personaje al que comparan con James Bond, al que conoces sin haber visto ninguna de las cintas.

El filme es presentado por el mítico especialista en maquillaje y efectos especiales Tom Savini, que participó en varias entregas, creando las más maravillosas y recordadas muertes, o los cambios en el rostro del psicópata deforme, cuya evolución es clara en cada nueva secuela. Mediante una teatralización de los típicos sucesos de cada película de la saga, seguimos a Savini por el campamento, que nos presenta las diversas secciones del docu, en las que nos encontramos con las entrevistas a los protagonistas de Viernes 13 y su ristra de secuelas, hasta llegar al remake estrenado el año pasado. También se hace referencia al origen del slasher y a las mil copias de la peli.

Todo comienza con la participación de Victor Miller, guionista y creador de la primera película, que nos descubre que la hizo para que su pequeña productora se mantuviera a flote. A partir de ahí, se nos presentan multitud de cosas interesantes, como algunos finales alternativos, el porqué de la famosa musiquilla cada vez que aparece el asesino o los desacuerdos con algunas partes de la franquicia. El documental se pasa en un soplido, es muy ameno y resulta fundamental para todos los amantes y completistas del viernes más fatídico. Por desagracia, muchos interesantes implicados, como Corey Feldman, Steve Miner o Crispin Glover, no aparecen en ningún momento de las entrevistas. Aunque están otros míticos, como Kane Hodder, el actor que más veces ha dado vida al personaje, o la actriz que interpretó a la señora Voorhees en la primera parte, que llega a decir que no daría ni un centavo por esta peli, pero que la encumbró por completo.

Todo está aderezado con gran cantidad de imágenes de las películas, vídeos en los platós o fotogramas. Una parte realmente interesante es aquella del merchandising y la invasión en la cultura popular, donde asistimos a la reacción de los críticos ante cada nueva entrega. Como podeis suponer, no reaccionan dando bricos de alegría, precisamente. Se trata de un exhaustivo y divertido trabajo de recolección de la saga, con multitud de implicados y sorpresas. Si te gusta Viernes 13, no te pierdas este documental. Y atentos a las cachondas tomas falsas de los créditos finales.

domingo, 7 de febrero de 2010

VIERNES 13 (1980)


Ante semejante título, uno sólo puede pensar en el mítico asesino de la máscara de portero de hockey, o en cierto dúo cómico español. Y ni una ni otra. La primera película de la longeva saga (hasta el momento se han realizado 9 secuelas, un crossover con Freddy Krueger y un penoso remake made in Michael Bay) supone el inicio de una era. El comienzo de los maravillosos años 80 y de una nueva forma de hacer cine de terror, alejado de sutilezas y fueras de campo. El principio de una saga asociada a una época, y del slasher, que aquí empezó a cobrar protagonismo, pese a haber nacido años atrás, con Navidades Negras y La Noche de Halloween. Y aunque el asesino aquí no sea el del resto de secuelas (no delataré nada por si hay algún despistado o alguien que ha despertado recientemente de un coma), este filme constituye el nacimiento de un icono pop del género (el asesino Jason Voorhees).

El argumento, simplón como pocos, es conocido por cualquiera, incluso aunque no haya visto ninguna película de la franquicia: un grupo de jóvenes se dispone a reabrir un campamento, cerrado años atrás después del asesinato de una pareja. Todo parece girar en torno a la historia de un niño deforme y retrasado, que falleció ahogado en susodicho lugar, mientras los monitores que deberían estar vigilando, jugaban a los médicos. Y es aquí donde entra en juego el esquema del slasher: presentación de los muchachos a degollar, caza por parte del asesino de turno y enfrentamiento con la final girl, una vez que conocemos la identidad del villano del cuento.

Está claro que todo es sencillo, pero la obra tuvo un tremendo éxito, que generó todo tipo de merchandising, desde juguetes hasta videojuegos. También dio como resultado miles de copias durante la década, con ligeras variantes, pero dando a conocer el argumento del asesino de adolescentes cachondos, y poniendo de manifiesto que los campamentos son lugares perfectos para ambientar un largometraje de estas características.

La realización es bastante plana, los diálogos son sosos y los personajes, inexistentes. Pero a su favor, cuenta con unas ingeniosas y sangrientas muertes no vistas hasta el momento (mítica la flecha que atraviesa el cuello de un joven Kevin Bacon, tumbado en la cama), una oscura ambientación, una música atrayente (a pesar de copiar la pieza de La Noche de Halloween), y un final que ha pasado a la Historia del género.

Su director, Sean S. Cunningham, sólo ha vuelto a dirigir un par de veces más, aunque fue productor de otras entregas de la saga y de la ópera prima de Wes Craven: La Última Casa a la Izquierda.

Vale, no es la peli de horror del Siglo, pero es entretenida (aunque superada por otras secuelas) y siempre viene bien conocerla, para aprender su legado. Por cierto, que viernes 13, en los USA, es el día de la mala suerte. Por si acaso.