jueves, 28 de enero de 2010

AMUSEMENT EL JUEGO DEL MAL (2008)


Tras cantidad de slashers cortados siempre por el mismo patrón, con un final que se ve a la legua, un asesino poco carismático y una evolución de la trama aburrida y común, voy y me encuentro con esta desconocida película, que en Estados Unidos fue un fiasco y aquí sólo se ha estrenado en DVD, con escasa repercusión, a pesar de una portada la mar de sugerente, oyes. Amusement, que sólo he podido disfrutar en su versión doblada al mexicano, cuenta la historia de un niño que, tras pasar unos años en un reformatorio, pretende vengarse a las malas de tres niñas que se burlaron de él durante su infancia, por culpa de una maqueta construída por él, un tanto especial. Así, cuando ya son todos mayorcitos, el villano de la función, que se ha fabricado una casa de torturas bien maja, va dando caza a cada una, sin importarle quién se ponga por medio.

Hasta ahí, la sinopsis nos remite a mil títulos más de las mismas características, pero la diferencia radica en su estructura narrativa, dividida por capítulos. En cada uno se nos relata la odisea que pasa cada joven, mientras el malote intenta cogerla. De ese modo, en cada parte se nos presenta a la chica en cuestión con un letrerito indicativo de su nombre, su situación, su gente y enseguida hace aparición el asesino, que no tiene contemplaciones. Quizá penseis que soy mala persona por haberos destripado la identidad del loco, pero es que ya lo sabemos a las primeras de cambio, en la primera historia. Puede ser que su fracaso haya sido ocasionado por esta narrativa tan extraña, que divide los capítulos de una manera equitativa, hasta una asfixiante parte final, cargada de tópicos, donde las tres muchachas (que están bien ricas) son perseguidas y tratan de huir.

El caso es que la película incurre en bastantes errores de guión, como no explicar bien los flash-backs, el papel de la mujer policía del final o el hecho de contar con una introducción tan larga, que deja al espectador descolocado, si previamente no conoce a lo que se enfrenta. Sin embargo, se disfruta mucho y es un soplo de aire fresco para este cine, a pesar de que nadie la conozca. Eso sí, su factura técnica es impecable y las actuaciones son muy buenas, incluso las de las chicas gritonas. El asesino es más chulo que un ocho y hay que disfrutar de su siniestra sonrisa en la versión original.

De las tres historias relatadas, las mejores son las dos primeras, especialmente la segunda, que incluye un payaso muy especial y que producirá escalofríos a más de uno. Esperemos que esta peli alcance la fama que se merece en un tiempecito.

miércoles, 27 de enero de 2010

D-TOX OJO ASESINO (2002)


Muchos pensaréis que me he vuelto loco al meter una peli de Stallone entre las entradas de este blog (otros no pensarán nada y otros ni conocerán mi blog), pero lo hago con todas las de la ley, pues D-Tox es un filme de terror con dosis de acción y suspense, que aunque pasó bastante desapercibido y tuvo poco éxito, es muy disfrutable y, en mi opinión, uno de los mejores trabajos de Sylvester Stallone en el campo de la actuación, así como una de sus más excitantes obras de los primeros 2000, cuando su carrera parecía acabada, tras unos largometrajes poco afortunados.

Se podría decir que esta película está más enfocada hacia los fans del cine de acción que hacia los del terror, pero esa idea cambia cuando nos encontramos ante un asesino de policías que se disfraza con un chambergo enorme, y emplea las más horribles torturas hacia sus víctimas. También hay que percatarse de que el director del cotarro es Jim Gillespie, dire también de Sé lo que Hicísteis el Último Verano, cuyo psicópata también va a la moda y usa una ropa similar a la del villano de esta peli. Vale, que sale Stallone persiguiendo al malo de turno y otras caras conocidas del cine de sudor y cervezas, como Tom "El Sustituto" Berenger o Robert Patrick, el mítico T-1000 atleta de Terminator 2, pero tras unos minutos de metraje, nos damos cuenta de que no es un thriller convencional, sino más bien un slasher, donde cambiamos a los jovencitos guapos por un grupo de policías con problemas varios (alcohol, depresiones, ganas de matar a Belén Esteban...), que son encerrados por un tiempo en una antigua cárcel en medio de una nevada tremenda, siendo asesinados por alguien que puede estar entre ellos.

Al principio la cosa tira más hacia la investigación del asesino, pero sus métodos son tan rebuscados y gore, que nos damos cuenta de la intención del director al contar su historia. Prefiere un peli con asesino de policías, algo muy interesante, como lo son las relaciones entre los agentes problemáticos. Stallone es el madero encargado del caso, pero cuando le coge demasiado cerca y piensa que ya ha cazado al culpable, su vida se desmorona. Años después, es llevado a la citada cárcel, con el fin de hacer terapia con el resto de agentes. Es entonces cuando nos hallamos frente a un Gran Hermano sin Mercedes Milá, donde los concursantes son asesinados sin remedio, ya que no pueden escapar de sus habitaciones. Lo cierto es que esta idea para la próxima edición del formato de Telecinco, sería más interesante que ahora. Comienza una nueva investigación, pero ¿quién será el matón? ¿Será el propio Sly, que quedó traumatizado al saber que no pescó al auténtico autor de los hechos? Todos estos ingredientes dan como resultado un thriller de terror muy efectivo, interesante, entretenido y, aunque tópico en algunos momentos, recomendable a tope.

Al hacer esta película, Stallone venía de dos fracasos comerciales como Driven, que él mismo escribió, y Get Carter, remake de Asesino Implacable. He de decir que Driven es un peliculón, que refleja muy bien el mundo de la Fórmula 1 y que Fernando Alonso se pone cada noche antes de acostarse; por desgracia, la gente no supo apreciarla y pasó con más pena que gloria. No puedo decir lo mismo de Get Carter, una basura que jamás debió existir (su único momento chulo es una pelea en un bar con Mickey Rourke); el culpable fue el director, incompetente a más no poder. Sin embargo, Rocky Balboa se embarcó en este proyecto, que tardó dos años en ver la luz, estrenándose en muy pocas salas y con malos resultados (algo normal si estrenas un filme en poco más de 70 salas), mas tuvo buenos rendimientos en los videoclubles. Os recomiendo que le deis una oportunidad a esta cinta, una de las mejores de Stallone y de su director, con un final impactante, unos personajes chulos que suponen un homenaje a La Cosa de Carpenter, y unas muertes ingeniosas y crueles.

Como dato, el director hizo después otra cinta de miedo: Envenenados.

martes, 26 de enero de 2010

AULLIDOS (1981)


Todos aquellos que tuvimos la fortuna de nacer en los años 80, sin reggaeton en las radios, sin programas del corazón en la tele cada tarde, sin bullying en las clases y con ideas que iban al cine, pero que serían impensables hoy en día, recordamos con cariño y con una mano en el corazón, a ese artista y fenómenou (en palabras de El Fary) que fue Joe Dante. Y lo digo en pasado, porque no se sabe muy bien en qué agujero está metido en los últimos años. Los 80, sin duda, fueron suyos, gracias a un puñado de películas que recogían lo mejor de la serie B, aportando un puntito de humor, que las hacía bien agradables de ver. Un grupo de películas ochenteras a más no poder, que todo Dios ha visto y disfrutado, que tienen pocas críticas negativas a sus espaldas, que conformaron una época y que resultan de lo más entretenidas. Partiendo de ideas tontorronas, que no darían más que para un episodio corto de una serie de terror o ciencia-ficción, Dante creaba un mundo en el que era fácil entrar, donde te lo creías todo, a pesar de unas propuestas ridículas sobre el papel. Así, nos podemos imaginar al productor de turno arqueando la ceja mientras lee una sinopsis sobre un grupo de bichos verdes que matan gente y manipulan todo tipo de cacharros eléctricos, que se multiplican con el agua y mutan si comen después de medianoche. O ese otro productor que se ríe en sus narices, al leer la historia de unas pirañas que matan a la gente en un parque acuático. Pero Joe Dante dirigió esas historias y las convirtió en éxitos y en clásicos del cine, que serán recordados tras su muerte. Por desgracia, en los últimos años de la década de los 90, los estudios se olvidaron un poco de él, optando por películas más normalitas y olvidando la fantasía y calidad que rezumaba este hombre. Sin embargo, le dio tiempo a currar en televisión y a dirigir varias pelis bien interesantes, como Pequeños Guerreros, Looney Tunes De Nuevo en Accción o el capítulo Homecoming para la serie Masters of Horror. Y ahora está enfrascado en un nuevo título del que poco se sabe aún (The Hole), y con el que esperemos que vuelva a sus años mozos y de calidad.

La que nos ocupa es su quinta película en cine, que gozó de un gran éxito de público, debido a la fiebre por los hombres lobo. Y es que ese mismo año, John Landis estrenó Un Hombre Loco Americano en Londres, que contaba con unos efectos especiales maravillosos y un humor negro también especial. Por ello, la gente se animó a ver otra película de seres que se transforman con la luna llena, pero aquí la cosa cambiaba, sin seguir los cánones establecidos por la leyenda popular y los mitos. Olvidaos también de la comedia, a pesar de los estrambóticos personajes que aparecen. Michael J. Fox no sale transformándose en lobo y ganando partidos de baloncesto. La película comienza de una manera bastante cruda, en la que una periodista tiene una "cita" con un admirador, dentro de la cabina de un sex-shop. Todo ello está siendo seguido por la policía, por la pareja de la protagonista y por sus compañeros del informativo de televisión que presenta. La mujer entra en la cabina, disfruta de una escena muy pero muy cruel (a mí se me quedó en la retina durante años, cuando era un mozuelo), y tiene un encuentro muy extraño con su fan número uno. Después de tan traumática experiencia, su médico le recomienda pasar una temporada en una comunidad que ha montado en el bosque, junto a otras personas con problemas y su maridito. Y ahí todo se empieza a liar.

Dante nos cuenta una historia de lobo-hombres nada común, alejada de las clásicas. Aquí no hace falta luna llena para la transformación, sino que cada uno se convierte cuando le sale del moño, todo un acierto. Además, así no hace falta rodar de noche las escenas de los ataques. Los efectos son casi tan buenos como los de Un Hombre Lobo Americano en Londres, con unas conversiones explícitas, sangrientas y muy reales. Te crees cada uña que crece y cada pelo que sale (magnífica es la transformación del marido y su amante). Por otro lado, descubrimos que estos seres no son solitarios, sino que viven entre nosotros desde tiempos inmemoriales, ocultos, sabiendo el rechazo que provocarían. Todo se ambienta en la comunidad en el campo adonde van a parar los protagonistas, con un bosque siemple lleno de niebla, unas cabañas bien tétricas y un paraje que invita a pasar miedo.

Nada aburre en este filme, que hasta cuenta con el cameo de Roger Corman saliendo de una cabina telefónica, pues fue quien descubrió a Dante, años atrás. Su humor es más crudo que en Gremlins o en Matinee, ya que hay escenas de auténtico sufrimiento y gran crueldad (la persecución a la amiga de la periodista), y su final es una maravilla. Sin embargo, en la actualidad es una de las pelis menos conocidas de su director, algo que habría que modificar. Una pena que Dante no se encargarse de las secuelas, que llegan hasta el número 7, pues habrian sido mejores. En serio, la mayoría son nefastas, infumables e inclusive dolorosas para el ojo humano, no preparado para semejante sufrimiento.

Pero ésta es un clásico de las pelis con hombres lobo de por medio, ahora tan de moda a la espera del estreno del remake de Benicio del Toro.

lunes, 18 de enero de 2010

BRAIN DAMAGE (1988)


Hace poco (quizá demasiado poco para mi cerebro) hablé sobre Basket Case, ópera prima del cineasta Frank Henenlotter, que me pareció una obra sobrevalorada, aburrida y mal realizada (además de otros adjetivos aún peores). Pues bien, hoy me toca hablar sobre su segundo filme, y es que tardó 6 años en rodar una nueva peli; por algo sería.

Cuando era un pequeño zagalín, la obra de este hombre me parecía muy interesante, aunque sólo de oídas y por los anuncios de sus películas, que condensaban todos los momentos gore y de monstruos, dejando a un lado el hastío y los planos mal enfocados. Pero cierto día, me topé en la televisión por cable con este Brain Damage, acerca de una especie de criatura-cerebro que se empeña en dominar mentalmente a un chaval, que mata a víctimas para saciar con su sangre a dicho ser. Como ocurría con Basket Case, tenemos una premisa más o menos curiosa, que se pierde en un metraje alargado y soso, que estás deseando que acabe cuanto antes, para que termine el suplicio.

Y es que la historia es un soberano coñazo, con el joven persiguiendo a gente a la que asesinar, pero comiéndose el tarro por lo que está haciendo, que considera malo. El bicho, de nuevo, vuelve a estar fatal creado y su voz con eco termina molestando al más sordo del lugar. La relación entre ambos es confusa, pues no sabes si se llevan bien o mal, si el cerebro es bueno, o qué pasa (a lo mejor tienen algo en la cama). Eso sí, algunas partes sangrientas están muy bien rodadas y causan grima. Se nota que aquí tenía algo más de dinero y de producción detrás del proyecto.

Al director no se le puede negar ser un alma libre al contar sus historias, pero si tuvieran más gracia, sería mejor para él y para sus espectadores. Aquí vuelve a tocar el asunto de las mentes conectadas, sin interés alguno. Otra película de Henenlotter con una sinopsis prometedora, pero que se queda en nada y menos. Las actuaciones son reguleras, los asesinatos escasos y el metraje excesivo. Es como una versión gore de Mi Novia es una Extraterrestre, pero sin Kim Basinger y peor.

Leer critica Brain damage en Muchocine.net

domingo, 17 de enero de 2010

LAS VAMPIRAS (1970)


Podríamos decir que Las Vampiras es uno de los mejores títulos del ínclito Jess Franco (o Jesús Franco, o Jess Frank, o... mil pseudónimos más), cineasta español galardonado hace un año con el Goya de Honor, que ha consagrado toda su vida al cine y lo sigue haciendo, a pesar de no ser muy amigo del Régimen del señor con el que comparte apellido (y poco más), y tener que marcharse a otros países para realizar el cine que él quería, un cine sin tapujos destinado a gente sin prejuicios, como el whisky ese. No obstante, teniendo en cuenta su extensísima filmografía, imposible de abarcar, no se puede afirmar al cien por cien que sea su mejor obra, que se acerca a los 300 títulos. Por otro lado, conociendo algunas de sus últimas aberraciones fílmicas, que rozan la pornografía barata y cutre-salchichera, es normal que esta cinta resalte, al estar hecha en una época poco dada a transgredir.

Se trata de una película cargada de metáforas y de un gran carácter onírico, destilado por cada plano, cada escena y cada secuencia. A lo mejor no era la intención del autor, pero cada cosa que sucede parece que tiene su justificación, dentro de un ambiente repleto de lirismo y donde los cánones y estereotipos que todos conocemos sobre el cine de vampiros, son desechados y sometidos a un giro de 180º. Especial importancia cobra el significado de tres elementos claves dentro de la historia: la cometa, el escorpión y la mariposa, que se mencionarán varias veces a lo largo de la trama y que tendrán mucho que ver con lo que ocurre en la historia principal. Sin ir más lejos, el final, donde la protagonista, mediante voz en off, explica la resolución de todo, hace referencia explícita a dichos elementos, que tendrían una equivalencia con las situaciones planteadas en la película y con sus personajes. La película está cargada de imágenes fuertes y evocadoras, que no están escogidas al azar, sino que proporcionan un halo concreto al resultado definitivo. La música, basada principalmente en composiciones de jazz del propio Franco, con voces femeninas de fondo, contribuye a dicho cometido, resaltando el sueño que parece impregnar todo (por ejemplo, el tema del comienzo es genial y representativo de lo que viene a continuación, acompañado por una explicación y por imágenes de la vampira principal).

Pero no sólo se trata de imágenes potentes, sino que éstas se hallan al servicio de una historia, que supone una vuelta de tuerca al mito de Drácula y el vampiro. Aquí no hay vampiro, sino una vampira bien sexy. Jonathan Harker es sustituido también por una mujer, que se desplaza al castillo de la vampira para venderle unas propiedades, junto a su esposo. También se rompe con las leyendas de siempre, pues la vampira, tranquilamente, se tumba en la playa a tomar el sol, con su cuerpo bronceándose y llevando unas gafas de sol de lo más setenteras. Lo que no varía es la sensualidad del mordisco del monstruo, que provoca una dependencia por parte de la víctima, como sucede con la mujer que está internada en el psiquiátrico por culpa de este ser, y con la rubia protagonista. Debido a ello, tenemos momentos plagados de erotismo entre ambas, que elevan la temperatura hasta donde el mercurio no alcanza. A mí, estas decisiones me parecen una genialidad, aportando cosas nuevas al manido esquema de las pelis vampíricas, bastante cascadas ya por la Hammer en aquellos años.

Pero si hay algo que realmente destaca en el conjunto global, es Soledad Miranda, que interpreta a la vampira, una guapísima sevillana, cuya mirada reflejaba más que cualquier palabra, con una sensualidad innata y unas maneras de estrella total. No hay más que ver su striptease del comienzo en el local, junto a una mujer que actúa como un maniquí (¿o es al revés?), donde su mirada perdida contrasta con unos movimientos maravillosos. Desgraciadamente, meses después del rodaje de este filme, yendo en coche a firmar un contrato multimillonario con una productora norteamericana, sufrió un accidente de coche fatal. El cine español y mundial perdió a una prometedora estrella, que Jess Franco supo descubrir antes que nadie. Y es que el madrileño director es un visionario en cuanto a sus actrices, pues siempre elige mujerones en todos los aspectos. Tampoco se queda atrás su víctima, una rubia alemana más bien rellenita, que sufre en sus carnes (literalmente) el acoso de la vampira, en quien no puede dejar de pensar, hipnotizada por sus colmillos.

Aquí, los varones tienen menos importancia, aunque son personajes interesantes, como el ayudante de la vampira o el director del manicomio, una suerte de Van Helsing moderno. Mención aparte se merece el propio Jess Franco, que se da un homenaje con un pequeño papel de loco violador y asesino, que le viene que ni pintao, con la facha que tenía en aquella etapa. No aporta demasiado a la trama, pero es la mar de simpático y chulo.

El primer título de la peli fue Vampyros Lesbos, pero se cambió para su versión española, que incluso redujo su metraje por su contenido erótico. Una pena, aunque en la edición en DVD se puede encontrar casi todo lo rodado. Varias pelis posteriores de Franco han sido remakes inconfesos de esta obra, una de las más conocidas y respetadas del cineasta español.

Un clásico de culto, con un ritmo lento, pero lleno de imágenes magníficas.

viernes, 15 de enero de 2010

BASKET CASE (1982)


Siempre se menciona este título de basurero cuando alguien se pone a recordar títulos videocluberos de una infancia traumada. Lo peor es que las mentes más retorcidas y deformes, recuerdan Basket Case como una peli graciosa, entretenida y hasta buena, algo muy alejado de la realidad. Lo que sucede es que la inocencia de nuestra infancia, hace que todo lo veamos de otro modo, mucho mejor, provocando que recordemos auténticas mierdas, como si fueran maravillas incomparables. Pues este es casi el paradigma de semejante ejemplo.

Vale, es una película que en su época, sobre todo gracias al esplendor del VHS en los 80, gozó de cierta popularidad. Supongo que por la portada, que tenía buena pinta, o por el boca a oreja, que tanto se llevaba. Pero eso tampoco es muy meritorio, teniendo en cuenta que el presupuesto era ínfimo, ya que tanto los actores como los efectos especiales dan más pena que un ratoncito blanco siendo devorado por una anaconda. Su artífice (ya puede estar orgulloso el tipo) es Frank Henenlotter, que produjo, escribió y dirigió el filme. Además, también se encargó de manejar al monstruo con su mano, como una marioneta, cosa cutre a más no poder.

La historia va de unos hermanos siameses que son separados quirúrgicamente. Hast ahí todo normal, pero es que mientras uno de ellos es un joven corriente, el otro es un monstruo horrendo que le sale de un costado. Unos médicos practican la operación, a petición del padre, que quiere ver muerto a ese terrible ser. Pero algo falla (no sabemos qué) y el bichardo sobrevive, siendo cuidado por su hermano, con el que guarda una relación telepática (espero que nada más) y por su tía. Años más tarde, ambos viajan hasta New York New York, con el propósito de matar a aquellos médicos que les intentaron separar años atrás. Y es que el rencor carece de límites, amigos. ¿Y la canasta del título? Pues es ahí donde el hermano feo va escondido siempre. Por cierto, que en España, esta cosa se tituló ¿Dónde te escondes, hermano?, lo cual reafirma la cutrez del asunto.

Con dicha premisa y las características antes mencionadas, pretenden vendernos una moto cargada de gore y humor, pero el resultado es un chusco aburrido y demasiado estirado. Se nota que el tema está rodado en 16mm, lo que le da a la imagen un tono feucho y granulado que no le favorece para nada; en otros casos ochenteros, aporta un cierto encanto, pero aquí ni eso. Lo cierto es que hay momentos logrados e ingeniosos, como la muerte de la veterinaria o el intento de violación por parte del hermano malo, un momentazo en toda regla, que pondrá brutos a los más degenerados del lugar. Luego está el flashback donde asistimos a la infancia de tan entrañables hermanos, que es más interesante que el resto de película, pero ni aun así. Lo más nefasto es que intentan colarnos una semihistoria de amor, que resulta insulsa y sólo es una excusa para el final, que no contaré por aquí, pero que se ve a las mil leguas. Total, que todos estos ingredientes de peli de terror indie, cutre y con momentos de risa, que a Peter Jackson o Sam Raimi les funcionaron tan bien, aquí ofrecen un espectáculo tonto, un aburrimiento de tomo y lomo. Por cierto, que muchas escenas con el mostrenco están rodadas con la técnica del Stop-Motion, tan desfasado ya en su año de estreno, y que provocan pena en los ataques a las víctimas.

Los 80 fueron muy grandes, mas también conviene no olvidarse de títulos tan nefastos como este. La peli tuvo dos secuelas más que todavía no he sufrido, pero todo se andará. El director se siguió dedicando al género, con pelis bastante tristes, como Brain Damage, aunque también se habla de una tal Frankenhooker, que parece incluso divertida, lo cual es mucho para este cineasta.

Lo dicho, una peli considerada de culto, pero muy aburrida. Así que si alguien la menciona en alguna reunión para hablar de cine culto, no se corten en ponerla a parir.

FRANKENSTEIN (1931)


Sin duda que quepa, uno de los grandes clásicos del terror mundial y Universal (¿pillais el chiste?), creador de un icono que ha llegado hasta nuestros días, generador de infinitas secuelas y copias, y que supuso el comienzo de las producciones de horror por parte de la Universal y otras productoras, que hacían pelis de este tipo como churros, siempre con los mismos personajes, pero con un encanto y unas historias que hoy no se ven.

Todos conocemos la historia de Frankenstein o el moderno Prometeo, creado por la escritora Mary Shelley, que no me suena que tenga otros libros conocidos (otro caso de fama que se vuelve en tu contra). Se trata del científico medio chiflado que crea a un ser con miembros de otros cuerpos, intentando explicar que puede haber vida más allá de la muerte, pero su obra se vuelve en su contra, pues no desea ser moldeada, sino que tiene su propia conciencia y quiere ser libre, incluso sentir el amor.

En esta primera adaptación al cine (antes se había hecho un corto bastante aburrido con el personaje), dirigida por el gran James Whale, el monstruo es encarnado por el ya mítico Boris Karloff (o Karlorrrrr, según los chicos de Muchachada Nui), que desarrolla un tremendo personaje, que aporta terror y ternura a partes iguales, ya que no sabe el alcance de sus actos, pues él no ha elegido ser así. Esto se observa en la escena en la que el ser se encuentra con la niña, que juega cerca de un río. El monstruo comienza a lanzar flores al agua y se divierte, viendo cómo flotan. Entonces, arroja a la pequeña niña al río, que se ahoga, pero él no es responsable, pues actúa como un crío, sin conocer las consecuencias. Nadie le ha explicado lo que es la vida, a pesar de su apariencia adulta. Él sólo pide ser libre, mientras se halla atormentado.

El personaje del científico que le crea, es incluso más interesante en este filme, pues se vuelve loco intentando que su creación cobre vida, pero se da cuenta del mal que ha hecho, una vez el pueblo quiere su muerte. La relación con su padre, su prometida y su mejor amigo, que intentan persuadirle de sus actos, es harto interesante. Pero claro, lo chulo comienza una vez que el monstruo se pone a matar, dirigiéndose al poblado, donde la gente le quiere muerto. Mítico y archiconocido es el final, con los habitantes yendo al castillo de Frankenstein (curiosamente, aquí al científico, en lugar de Victor, se le llama Henry), con las antorchas en alto para quemar al monstruo.

Esta película comienza con una presentación frente a un telón, como si nos encontráramos en un teatro, donde se nos aclara que lo que vamos a ver es auténtico. Como curiosidad, Karloff se tenía que someter a diario a muchas horas de maquillaje para su personaje, sobre todo para los tornillos, de lo que acabó bastante harto, aunque repitió en la piel de Frankenstein en más ocasiones. También dio vida a La Momia, de Karl Freund.

Todo un clásico de la época dorada de Hollywood, que nadie debería perderse. Ni los fans del terror ni los que aman el cine en general, pues es una peli que da miedo y con imágenes muy sugerentes, pero también de gran ternura y que invita a la reflexión.