lunes, 8 de febrero de 2010

DAYBREAKERS (2009), de ILUSIONES EN TINIEBLAS


Por la mañana tempranito (al menos para mí) os remito al fantástico aunque escueto blog de mi amigo y colaborador CC Baxter, que hace poco ha reseñado Daybreakers, un título de vampiros futurístico, con un reparto de lujo, que tiene una gran pinta y que huye de Crepúsculos y otras basuras varias (pero cuidadín, que esta crítica que me ha cedido contiene algún ligero spoiler). Y no es que no me apetezca reseñar hoy, que conste. Disfrutad de su web y de sus críticas, que no tienen desperdicio.

http://ilusionesentinieblas.blogspot.com/2010/02/rompecrepusculos.html

domingo, 7 de febrero de 2010

VIERNES 13 (1980)


Ante semejante título, uno sólo puede pensar en el mítico asesino de la máscara de portero de hockey, o en cierto dúo cómico español. Y ni una ni otra. La primera película de la longeva saga (hasta el momento se han realizado 9 secuelas, un crossover con Freddy Krueger y un penoso remake made in Michael Bay) supone el inicio de una era. El comienzo de los maravillosos años 80 y de una nueva forma de hacer cine de terror, alejado de sutilezas y fueras de campo. El principio de una saga asociada a una época, y del slasher, que aquí empezó a cobrar protagonismo, pese a haber nacido años atrás, con Navidades Negras y La Noche de Halloween. Y aunque el asesino aquí no sea el del resto de secuelas (no delataré nada por si hay algún despistado o alguien que ha despertado recientemente de un coma), este filme constituye el nacimiento de un icono pop del género (el asesino Jason Voorhees).

El argumento, simplón como pocos, es conocido por cualquiera, incluso aunque no haya visto ninguna película de la franquicia: un grupo de jóvenes se dispone a reabrir un campamento, cerrado años atrás después del asesinato de una pareja. Todo parece girar en torno a la historia de un niño deforme y retrasado, que falleció ahogado en susodicho lugar, mientras los monitores que deberían estar vigilando, jugaban a los médicos. Y es aquí donde entra en juego el esquema del slasher: presentación de los muchachos a degollar, caza por parte del asesino de turno y enfrentamiento con la final girl, una vez que conocemos la identidad del villano del cuento.

Está claro que todo es sencillo, pero la obra tuvo un tremendo éxito, que generó todo tipo de merchandising, desde juguetes hasta videojuegos. También dio como resultado miles de copias durante la década, con ligeras variantes, pero dando a conocer el argumento del asesino de adolescentes cachondos, y poniendo de manifiesto que los campamentos son lugares perfectos para ambientar un largometraje de estas características.

La realización es bastante plana, los diálogos son sosos y los personajes, inexistentes. Pero a su favor, cuenta con unas ingeniosas y sangrientas muertes no vistas hasta el momento (mítica la flecha que atraviesa el cuello de un joven Kevin Bacon, tumbado en la cama), una oscura ambientación, una música atrayente (a pesar de copiar la pieza de La Noche de Halloween), y un final que ha pasado a la Historia del género.

Su director, Sean S. Cunningham, sólo ha vuelto a dirigir un par de veces más, aunque fue productor de otras entregas de la saga y de la ópera prima de Wes Craven: La Última Casa a la Izquierda.

Vale, no es la peli de horror del Siglo, pero es entretenida (aunque superada por otras secuelas) y siempre viene bien conocerla, para aprender su legado. Por cierto, que viernes 13, en los USA, es el día de la mala suerte. Por si acaso.

sábado, 6 de febrero de 2010

ESQUELETOS (1997)


David DeCoteau es un director de esos expertos en infraproductos destinados al más vil mercado del videoclub, con filmes que jamás veremos en televisión, debido al miedo de las cadenas, y que nunca le pondríamos a nuestro hermano pequeño, salvo para crearle un trauma que le convierta en psicópata en un futuro lejano. Es un discípulo aventajado del gran Roger Corman, que siempre se ha dedicado al cine de género en cuerpo y alma, pariendo películas sobre tablas de ouija asesinas, monstruos varios y con algunas joyas de culto en su haber, como la casposa pero divertida Creepozoides. El tío, al menos, sabe reconocer sus limitaciones (a lo mejor se las impone a sí mismo) y nos ofrece productos de serie B, Z y más allá, pero sin tomarse muy en serio y aportando entretenimiento, algo muy importante, de lo que se olvidan muchos de estos productos, que de lo serios que pretenden ser, resultan aburridos. DeCoteau conoce su condición de cineasta de serie B y hace alegoría de ello. Sus obras se dirigen a un público concreto y a un mercado muy particular, y el tío actúa en consecuencia. Es por ello que cuenta con fervientes seguidores en su tierra natal, y es considerado un gran entendido del cine de terror mundial.

De todas las características antes indicadas acerca del cine de este buen hombre, pocas se aplican al título que hoy comento, que podría ser su filme más serio, rozando la serie A, y con menos cachondeo. Aunque esto lo digo sin conocer toda su filmografía, que es inabarcable. A pesar de su título, Esqueletos no relata la historia de unos muertos calavéricos que se levantan de sus tumbas y matan por doquier, como me ilusioné en un principio. Va sobre un periodista, que tras una situación traumática y sufrir un ataque al corazón, se toma un año sabático y se marcha con su familia a un pequeño pueblo de Nueva Inglaterra, con la sana intención de descansar y alejarse del ruido urbano. Se instalan en una bella casita rodeada de campo y tardan poco en congeniar con sus vecinos, que se comportan de un modo extraño, demasiado simpáticos y amables. Las comparaciones con la novela Saco de Huesos de Stephen King son inevitables, puesto que ambas obras se estrenaron con sólo un año de diferencia. Resulta que el buen periodista, galardonado con el Premio Pultizer, es visitado en su nueva vivienda por una mujer, que le pide ayuda para su retoño, un homosexual que ha sido condenado a muerte, por el asesinato de su pareja. La madre cree que él no es culpable de la fechoría, por lo que le pide al periodista que investigue el caso. Y ahí comienza la locura, pues todo el pueblo, simpático al principio, se vuelve en contra del hombre y su familia, sometiéndoles a todo tipo de putadas. Está claro que la gente del pueblo guarda un terrible secreto, y temen que este hombre lo descubra y rompa el equilibrio de su comunidad.

Se nota que el argumento es de todo menos novedoso y original, con una historia mil veces vista, sobre todo en la parte del acoso a la familia. Pero el director demuestra que sabe lo que está haciendo y nos regala una trama muy bien llevada, asfixiante e interesante, a pesar de que nos imaginamos pronto su resolución. El terror nos llega con el terrible asedio de los habitantes, tanto hacia el padre, la madre y el hijo, pero el periodista es bien orgulloso, y no se detiene ante ninguna traba. Aquí no se observan los temas clásicos de la serie B por ningún lado, pero hacia el final, la cosa se torna un poco rocambolesca y las influencias del director se notan. Pero esto no es algo malo, más bien todo lo contrario, pues nos ofrece un respiro y ciertos tópicos son bienvenidos, para llegar al momento final: un cierre intenso en la Iglesia de la localidad, donde se pretende impartir justicia.

Parece que la peli es un encargo hecho al director y la jugada le salió bien, aunque esta obra no sea muy conocida hoy día. Está respaldado por un grupo de actores sobresalientes, que lo mismo te parecen majos que unos malajes: Christopher Plummer y James Coburn, que crean unos ambiguos personajes en los que no sabes si confiar o no. La trama, sencilla, está bien hilada, y todos los detalles se nos desvelan al final, sin errores.

Un filme poco conocido, con una historia de sobra conocida, pero muy entretenido, con una buena fotografía y grande en su pequeñez.

viernes, 5 de febrero de 2010

MONDO ZOMBIE (1988)


La carátula de esta cinta de muertos vivientes me producía pesadillas de pequeño, cuando la veía en el videoclub, esperando para alimentar mis pesadillas, pasiva y mirándome en la estantería. Jamás me atreví a alquilarla y la había conseguido sacar de mi mente... hasta ahora. Y supongo que tardará mucho tiempo en volver a desaparecer de mis pensamientos tras haberla visto, pero de lo mala que es. Menos mal que no la vi de niño, porque mi amor al cine hubiese muerto por aquel entonces.

La peli intenta ser un homenaje a la trilogía de Romero y a Posesión Infernal. No se trata de un tributo velado, sino más bien casposo y con poca chispa, donde muchos personajes se llaman como gente perteneciente al género, como King, el comandante ¡John Carpenter!, el científico Savini, el agente Raimi o un tal Romero. Si esos detalles pretendían hacer sonreír al respetable público, no lo logran nunca. Por ejemplo, al empezar el asunto, un zombie llega a un videoclub y coge las cintas de George A. Romero, creador del zombie moderno, y Posesión Infernal de Sam Raimi, tras lo cual intenta hincar el diente al dependiente. Pero de verdad, resulta patético, pues el filme se toma en serio a sí mismo, creyendo llegar a los resultados de los anteriores títulos citados. Es una obra amateur a más no poder, donde se nota el amor del director por este género, pero mejor si hubiera trabajado en un videoclub.

Al principio, descubrimos que los muertos reviven por obra y gracia del virus diseñado por un científico chiflado. Asistimos a los ataques de los seres (cutres cutres) y cinco años después, el mundo está infestado por ellos. Sólo quedan pequeños reductos de humanos supervivientes, pero los zombies les superan en número y sus ataques son constantes. El Gobierno en Washington, ha creado un comando especial de cazadores de zombies, que son más inútiles que un compás en un examen de Literatura. Los científicos, de repente, descubren que el doctor que creó el virus, podía tener en sus manos el antídoto, por lo que el comando va en su busca. En su viaje se encontrarán con un grupo de religiosos, que están en contra del asesinato de los zombies, y se dedican a alimentarlos y a sacrificar humanos para ellos, de forma que se tendrán que enfrentar con ellos.

Las referencias continuas a otras obras donde los zombies son los protagonistas, no son pocas. El científico del grupo gubernamental intenta domesticar a los muertos, como en El Día de los Muertos, incluso creando un ordenador que les permite hablar. Penoso se puede definir el momento en que su zombie se pone a entonar el himno de los USA. Eso sí, el maquillaje de los seres está currado, a pesar de la poca pasta que habría en la producción. Y es que está clarísimo que esto fue directo a vídeo, nada de paso por cines, por vergüenza, más que nada.

Los actores son más malos que un yogur de limón caducado y la historia aburre hasta el hartazgo, pero es idónea para completistas del cine de devoracerebros. No hay otro género donde haya más pelis malas, debido a su enorme cantidad de obras. Muchas de ellas llegan a ser geniales en su cutrez, como la citada Posesión Infernal o Mal Gusto de Peter Jackson, pero su éxito radica en contar con alguien talentoso tras la cámara, cosa que aquí no sucede.

Por cierto, el final es ridículo y todo es demasiado enrevesado en algunos momentos, para más inri.

jueves, 4 de febrero de 2010

LA CUARTA FASE (2009)


La Cuarta Fase nos propone un experimento muy interesante, propio del mejor Íker Jiménez: un thriller sobrenatural basado en hechos reales, donde asistimos a los experimentos realizados por una doctora, tras la muerte de su marido en extrañas circunstancias, en los cuales somete a hipnosis a un grupo de pacientes, que parecen tener algo oculto en su mente y que no se atreven a dejar salir. No obstante, el planteamiento es más novedoso aún, utilizando imágenes de archivo, grabadas por la propia doctora, donde vemos el sufrimiento de los pacientes y las secuelas de esa hipnosis, que se entremezclan con las escenas rodadas expresamente para el filme. Conforme avanza la investigación de la doctora, interpretada muy bien por Milla Jovovich, aunque parezca mentira (nos hace partícipes de su agonía y su bajo estado de ánimo por la situación), nos percatamos de que los pacientes han sido abducidos por extraterrestres, que experimentan con ellos periódicamente.

Cogemos Paranormal Activity, le metemos un poco de Expediente X y añadimos un toque de El Proyecto de la Bruja de Blair, y nos sale esta película, que ha significado una grata sorpresa para mí, a pesar de las malas críticas que he leído por ahí. Por eso fui al cine esperando ver un tostón, pero salí con los testículos hechos unas canicas, muchas preguntas en la cabeza y un buen sabor de boca, gracias sobre todo al material de archivo empleado en la cinta. Al principio resulta un pelín sosa y tarda en arrancar, tirándose demasiado tiempo en presentar a los personajes al más puro estilo documental, con carteles y todo, pero cuando la doctora empieza a entrevistarse con los pacientes, comienza la marcha y no se detiene hasta el final.

El largometraje deja poco a la ficción, pues desde el principio, su director y guionista charla con la doctora afectada. Los actores sólo están para aportar veracidad a lo que sucedió entre caso y caso, para aquello que no está grabado, mas es un recurso necesario. No sólo sirve para rellenar metraje, sino para crear una historia verosímil, con unos personajes interesantes. Pero el punto álgido está formado por las sesiones de hipnosis, que aparecen grabadas en vídeo. Al verlas, la verosimilitud es completa y acabas con la carne de gallina. Son escenas escalofriantes, con unos audios increíbles y un fuera de campo que mejor no ver. Todo puede estar manipulado, por supuesto, pero hay muchas personas implicadas como para haber llevado a cabo una farsa así. Especialmente impactantes son las sesiones del tío de la cama y de la propia doctora.

Las fases del título hacen referencia a aquellas por las que pasan personas que han sido abducidas, y no con intenciones amistosas, precisamente. Olvidaos de ET y Encuentros en la Tercera Fase, porque aquí hay una fase más, la más terrorífica. El director ha hecho una gran labor para contactar con los protagonistas de la historia y crear una historia coherente, que emocione e impacte.

Puede ser que la cosa funcione más como programa de Cuarto Milenio o como documental, pero crea una atmósfera asfixiante y se atreve a mostrarnos unas imágenes tremendamente perturbadoras. Muy aconsejable para interesados en el tema de qué hay más allá de las estrellas, y para los que gustan de emociones fuertes. No recomendable para nenazas y enfermos del corazón.

No sé si los vídeos de las sesiones hipnóticas estarán en Youtube. Si es así, no os los perdáis.

miércoles, 3 de febrero de 2010

ILUSIONES EN TINIEBLAS

Aprovecho que queda poco para comer y no me da tiempo a escribir una nueva reseña, para promocionar el blog de un buen amigo, que se hace llamar CC Baxter en el universo cinéfilo y cinéfago. El nombre de su blog, nacido hace apenas unos días, es ILUSIONES EN TINIEBLAS, que hace referencia a la temática de la web, obvia para todos, ¿no? Pues sí, se trata de un blog más sobre cine, que intenta quitarnos lectores y anunciantes al resto, pero que ha sido creado desde el más insano amor hacia el cine y sus obras, con unas reseñas de calidad, donde Baxter demuestras sus amplios conocimientos sobre este arte. No hay más que leer su primera crítica, del musical Nine, para observar que el tío sabe y disfruta con esas ilusiones en las tinieblas de la sala de cine. Esperemos que su blog no sea una mera ilusión y siga escribiendo y deleitándonos con su prosa. Os lo recomiendo encarecidamente, para conocer una opinión diferente e interesante sobre el cine, no exenta de polémica, pero tampoco de sabiduría. Y a riesgo de resultar pedante, os copio el link del blog. ¡Que lo disfrutéis!

http://ilusionesentinieblas.blogspot.com/

lunes, 1 de febrero de 2010

EL SECRETO DE MI VECINO (2009)


Hoy me apetece comentar una tv-movie aburrida y del montón (de basura), como la mayoría de las escogidas por Antena 3 para hacer de nuestra siesta un ritual infernal y doloroso. Y es que esta película la "disfruté" el pasado fin de semana en dicho canal, que parece tener un contrato donde se estipula que los filmes malos de las productoras, deberán emitirse en él. Porque hay millones de películas para televisión buenas, seguro, pero jamás se estrenan en la sobremesa de nuestro país, que comprará las nefastas a cambio de las películas de estreno de prime-time.

Todas las pelis de esta calaña guardan una estructura similar, y esta obra de desastre no es una excepción, contando la historia de un buen arquitecto, cuya mujer es asesinada. Sus vecinos se apiadan de él, pero resulta que éste oculta un secreto, el del título, vamos, que ni es secreto ni es nada, ya que lo sabemos desde el primer minuto de película. Al principio lo intentan ocultar, pero el director es tan malo, que no sabe jugar sus bazas y enseguida sabemos hacia dónde irá todo. Más que una película de terror es un thriller, con el típico vecino majo que todos querríamos tener, pero que se dedica a acosar a la familia de marras, para hacerles la vida imposible. Hay mil títulos así, pero pocos tan desafortunados. El metraje es excesivo y estaba deseando que llegaran los anuncios, con el fin de alejarme de semejante aburrimiento. Una realización televisiva a más no poder y unos flash-backs vergonzosos, terminan por culminar este coñazo soberano.

Lo mejor del conjunto son los actores, con el gran Nicholas Brendon, uno de los protagonistas de la serie Buffy Cazavampiros, que se merece algo mejor que esto, y la cachonda de Chandra West, una madurita de esas que da gusto ver de vez en cuando. Ojalá ambos remoten sus carreras y se dediquen a productos mejores, pues ellos lo valen. Siempre me he considerado un fan absoluto del personaje de Xander, al que daba vida Brendon en la serie antes citada, que poseía un carisma tremendo y era más gracioso que Chiquito de la Calzada embadurnado de nata. Lo dicho, espero que a sus manos lleguen guiones más jugosos (o guiones, al fin y al cabo, que no repitan el esquema mil veces visto del acosador, con enfrentamiento final en la casa inclusive).

La foto que incluyo en la reseña es muy llamativa, pero es que no encuentro ninguna imagen de la peli, sólo ésta con el actor principal (Brendon, a la zurda de sus pantallas), en una película o serie que desconozco.

Pues eso, una birria aburrida sin suspense, terror ni ná de ná.